Concéntrate.


“1. Ya que han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios.

2. Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra,

3. pues ustedes han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios”. 

Colosenses 3.1-3

Estamos rodeados de toda una vida, a nuestro alrededor corren condiciones y detalles agazapados a nuestro tiempo, pensamientos, prioridades, recursos y todo lo demás. No vamos cruzando una temporada fácil, es un tiempo ingénito de obstáculos y desafíos, una estación que nos llama al valor y la fuerza, son tiempos duros y para salir de esto debemos estar acuciosamente concentrados en el punto de victoria: El Trono de Dios.

“… busquen las cosas de arriba… Concentren su atención en las cosas de arriba”. ¿Trata de identificar todo lo que puede absorber nuestra atención en 24 horas?… Gente, empujones, problemas, mensajes, redes, la tele, llamadas, el jefe, tu familia, otras familias…  todos quieren tu atención, pero justamente en ese punto el Apóstol de los gentiles nos lanza un estrepitoso llamado: “busque… concentren su atención… pon tu vista en las cosas de arriba”. No te salgas de la ruta, no te distraigas del mapa, concéntrate en buscar las cosas del cielo porque allí está Cristo en un lugar de autoridad y allí deberías estar tú para resguardarte. La salida, la victoria, la sanidad, la salvación viene del Trono de Cristo, de lo alto, ver para otra dirección no tiene sentido, concentrarte en el Trono si, allí está el que te puede responder.

Cuídate de los distractores y mantente enfocado. Hay cosas que drenan tu fe y te cargan. Cuídate de las pruebas que quieren someterte absorbiendo tu ánimo, alza tus ojos, mira las cosas de arriba, no a las de la tierra. Concentra tu atención en la Oración, la Palabra de Dios, el carácter cristiano, el ayuno, la adoración, son cosas importantes en las que debes concentrarte para encontrar la respuesta.

Hemos muerto para resucitar:

“…han resucitado con Cristo… pues ustedes han muerto…” Colosenses 3.1-3

Hemos muerto al pecado, al mundo, a la falta de propósito, hemos muerto a vivir sin Dios. Al morir al pecado le diste vida a las promesas eternas de Dios. Vives con propósito y esperanza de victoria y paz porque hemos muerto al desenfreno de una vida sin Cristo, y entonces resucitaste a una vida de fortaleza en las dificultades, gozo y paz en esta tierra, victoria sobre las tinieblas, vida eterna a la hora de partir, morimos para vivir.

No estás a la deriva. 

“…busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios… y su vida está escondida con Cristo en Dios”.  Colosenses 3.1-3

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