Dios va al frente


Se marcaba el inicio de una nueva era, “La era rey David”. Saúl pasó, fue un tiempo oscuro pero a la vez de preparación para David, ahora arribamos al tiempo para el nuevo rey de Israel, el banderillazo de salida a la época de oro de la nación, la gloria de la monarquía de David y Salomón. Justo en ese momento los filisteos, enemigos feroces y renuentes de David invadieron la nación, dos veces en un solo capítulo, dos veces en la misma página, sobretodo, dos derrotas contundentes porque Dios estaba con David y Dios está contigo también.

Enemigos a la vista. 

“Al enterarse los filisteos de que David había sido ungido rey de todo Israel, subieron todos ellos contra él… Ya los filisteos habían incursionado en el valle…”. 1º Cron. 14.8-9

“Los filisteos hicieron una nueva incursión y se desplegaron por el valle”. 1º Cron. 14.13

No te sorprendas cuando aparezcan, no caigas en la vieja trampa de la frustración por la presencia de tus enemigos, porque sin duda aparecerán. No caigas en el viejo callejón de los reclamos cuando lo filisteos incursionen en tu vida, porque incursionarán. Cuando eso pase solo recuerda que estamos en batalla y que esas incursiones filisteas solo servirán para demostrarnos una vez más que Dios pelea por nosotros, Él irá al frente de la batalla para darnos la victoria. 

Consulta a Dios. 

“Así que David consultó a Dios: ¿Debo atacar a los filisteos?…”. 1º. Crón. 14.10

“Así que David volvió a consultar a Dios…”. 1º. Crón. 14.14

¿Qué hizo David?… consultar al Señor. Ante el peligro el movimiento automático es la oración, ante el hostigamiento filisteo la estrategia inmediata es el clamor. Busca  dirección, cuídate de la reacción alocada, practica la dependencia continua. No corras en pánico, no te alborotes, no tomes decisiones sin consultar, cuando la presión se viene encima, cuando estés bajo ataque, cuando el enemigo viole los límites para invadir y ponerte en peligro tu primer paso es consultar al Señor en oración, ayuno y con la Palabra. Búscalo, consulta con humildad, no reacciones, consulta a Jehová por la estrategia, Él va al frente de la batalla. 

Estrategias.

“Así que David consultó a Dios: ¿Debo atacar a los filisteos?… Atácalos le respondió el Señor, pues yo los entregaré en tus manos”. 1º. Crón. 14.10

“…David volvió a consultar a Dios, y él le contestó: No los ataques de frente, sino rodéalos hasta llegar a los árboles de bálsamo, y entonces atácalos por la retaguardia”. 1º. Crón. 14.14

El canto de la batalla anterior no es necesariamente el canto de esta nueva batalla. En un solo capítulo los filisteos atacaron a David  dos veces. En la primera David los enfrentó de frente, en la otra por la retaguardia, la estrategia fue distinta el resultado fue el mismo: filisteos aplastados. La victoria de ayer ya pasó hoy vamos a una nueva batalla. Ayer fue con ayuno y oración, hoy será con devocionales familiares. Ayer fue con adoración, hoy será con lectura de la Palabra. Ayer fue mientras asistía al templo en un servicio, hoy con una ministración a través de las redes sociales. Simplemente consulta al Señor, no encierres a Dios en una sola estrategia, consulta, espera, y actúa conforme te vaya guiando el Espíritu Santo. Esta semana tendrás una gran nueva batalla,  que enfrentarás con una gran nueva estrategia, que terminará con una gran nueva victoria, y un gran nuevo aprendizaje. 

Él va al frente.

“Fueron, pues, a Baal Perasín, y allí David los derrotó. Entonces dijo: ‘Como brecha producida por las aguas, así Dios ha abierto brechas entre mis enemigos por medio de mí.’ Por eso a aquel lugar lo llamaron Baal Perasín”. 1º. Crón. 14.11

“Tan pronto como oigas un ruido como de pasos sobre las copas de los árboles, atácalos, pues eso quiere decir que Dios va al frente de ti para derrotar al ejército filisteo”.              1º. Crón. 14.15

Dos incursiones, dos enfrentamientos, el mismo enemigo derrotados dos veces, y en ambas Dios iba al frente de la batalla. Los filisteos entraron al territorio de David, el rey consultó al Señor, y el Señor lo guio. Primero en el valle de “Baal Perasín“. Esto se traduce como el “El Señor de las brechas” o “El Señor del rompimiento”. Lo que David percibió fue como una corriente tempestuosa, fuerte y contundente que corrió y golpeó con violencia delante de él, arrasando con lo que encontró a su paso, abriendo el camino de victoria para aquel rey con un corazón conforme al del Señor. Con razón Jesús nos enseñó que el Espíritu Santo corre como ríos de agua viva dentro de tu ser, esa corriente sigue viva y latente actuando y arrasando obstáculos. El segundo round fue espectacular, desde la retaguardia, con las balsameras de referencia, listos y con expectativas, a la espera de la señal. De repente, un estruendo sobre la copas de las balsameras, como de pasos, pasos de guerra, y vino la orden: “Sigue esos pasos… Dios va al frente”. El estruendo es la guía, Dios va al frente en la batalla de los consultan y confían en Él, Dios va al frente de tu batalla.

El cierre del capítulo sería al estilo del Espíritu Santo, magistral y grandioso. Aquellas incursiones enemigas solo consolidarían el respaldo de Dios para el nuevo rey de Israel, una nueva era había nacido:

“La fama de David se extendió por todas las regiones, y el Señor hizo que todos los pueblos le tuvieran miedo”. 1º. Crón. 14.17

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