El poder del Río.

 El poder del Río.

Ezequiel 47.9

Por donde corra este río, todo ser viviente que en él se mueva vivirá. Habrá peces en abundancia porque el agua de este río transformará el agua salada en agua dulce, y todo lo que se mueva en sus aguas vivirá.

El profeta Ezequiel nos presenta en el capítulo 47 de su libro, la visión de un Río que sale del templo. Después de una temporada terrible de juicio, súbitamente el tono del libro cambia, y se perciben vientos de restauración y avivamiento. En ese contexto aparece este Río que no es más que el fluir de la Presencia y el favor de Dios. Este río es el toque maravilloso de su amor, y sobretodo su poder que fluye para nuestra libertad.

 

El Río de Dios, esa Poderosa Presencia del Señor, es lo único que nos puede sostener, fructificar, proteger y sustentar de forma permanente y sostenida.

El rio es poderoso. En la visión del profeta, el río creció en profundidad y potencia sobrenaturalmente. Demos espacio al poder de su Presencia. Que sus corrientes impacten tu vida, hasta quedar sumergido en las profundidades de las obras extraordinarias del Espíritu Santo. Que esa corriente traiga milagros, el Río de Dios significa milagros. No somos del mundo, ni peleamos con las armas del mundo, el Río de Dios es el fluir de esas acciones espirituales que hacen la diferencia en tu vida.

2ª. Cor. 10.4

Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino para derribar fortalezas.

Efectos del Río de Dios.

  • Sanidad y transformación.

Ezequiel 47. 8. “Allí me dijo: ‘estas aguas… van a dar al Mar Muerto. Cuando desembocan en ese mar, las aguas se vuelven dulces”.

Estas aguas transforman la muerte en vida, lo imposible se hace posible cuando te sumerges en el Río de Dios. ¿Cuáles son tus imposibles?… Sumérgelos en el Río.

 

  • Vida para el alma.

Ezequiel 47.9. “Por donde corra este río, todo ser viviente que en él se mueva vivirá… y todo lo que se mueva en sus aguas vivirá”.

La sombría condición de tu corazón se aviva cuando el Río de Dios te alcanza. El desánimo, la frustración, la depresión son transformados en vida con el toque del Espíritu Santo.

 

  • Provisión y prosperidad.

Ezequiel 47.10. “Junto al río se detendrán los pescadores… porque allí habrá lugar para secar sus redes. Los peces allí serán tan variados y numerosos como en el mar Mediterráneo”.

El Río representa abundancia y provisión. En la Presencia de Dios encuentras fuentes de provisión que le dan satisfacción y paz a tu vida financiera.

 

  • Plenitud y satisfacción permanente.

Ezequiel 47.12. “Junto a las orillas del río crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas no se marchitarán, y siempre tendrán frutos. Cada mes darán frutos nuevos, porque el agua que los riega sale del templo. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas serán medicinales.

 

Salud, sanidad, vitalidad, plenitud. Una vida llena de frutos permanentes,  productividad y fuerza que bendice a todos los que le rodean. Personas que son: Bálsamo que cura, fruto que alimenta, jugo que refresca y alivia.

Jn. 7.37-39.

“En el último día, el más solemne de la fiesta, Jesús se puso de pie y exclamó: –¡Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba!

De aquel que cree en mí, como dice la Escritura, brotarán ríos de agua viva.

Con esto se refería al Espíritu que habrían de recibir más tarde los que creyeran en él…”

Carlos Navas - Movimiento AVIVADORES

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