La ley del Regocijo

 La ley del Regocijo

(Serie “Si fallaste, reenfócate)

 “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” Filipenses 4.4

¿Has experimentado el fracaso en tu vida?, ¿estás pasando por una temporada de tormentas y dolor?. Estoy seguro que la respuesta es “SI”, porque todos los que andemos en esta tierra, tarde o temprano experimentaremos esos momentos tristes y vergonzosos. Pero lo fundamental es que puedas levantarte lo antes posible de esa caída. Esos desplomes y batallas son como arena movediza, si te quedas allí, te terminarás hundiendo enfrentando una muerte lenta y tormentosa. LEVÁNTATE, esos errores son reversibles.

Levantarte de la caída es algo que suele ser más fácil decirlo que hacerlo. Por eso, cualquier herramienta que nos ayude para lograrlo es bienvenida. Hay una que te puede ayudar: La Ley del Regocijo.

Levantarte es una decisión, y esa decisión sale desde adentro de ti. Levantarte es una actitud, y esto también sale desde adentro de ti. Levantarte es una proyección, una esperanza, una fortaleza que sale desde adentro de ti. Lo que estoy diciendo es que no te condenes a las complicadas condiciones externas que te rodean, seguir adelante es un paso que primero lo das por dentro y luego avanzas, es un acto de fe que viene de tu ser interior fortalecido por Dios.

De eso nos habla Pablo en Filipenses 4.4: “Regocijaos”.  La grandeza del texto no proviene de las palabras en sí mismas, sino de las condiciones en las que vierte sus palabras, Pablo estaba preso en Roma. El encarcelamiento es una condición deplorable y angustiante, y justo en ese contexto Pablo nos hace un llamado a permanecer alegres. Aunque Pablo estaba en la cárcel, la cárcel no entraba en él. Levantarte y seguir es algo que se gestiona en tu espíritu, en tu corazón, por una fe robustecida y alimentada por la Palabra de Dios y sus promesas. Adorando, orando, buscando al Señor, favoreciendo las condiciones para que tu capacidad de creer y confiar en Dios se afirme, fortalezca y engrandezca. Más allá de un positivismo pasajero, una férrea convicción que te anima para no desmayar y te impulsa para levantarte, proyectando un mejor panorama, aunque estés en medio de un contexto cruel y aterrador.

La Ley del regocijo no es negar realidades y vivir en fantasías. Tampoco es ignorar sentimientos de dolor, ni celebrar la calamidad. La ley del regocijo es fortalecer tu espíritu y mantener la llama encendida en tu corazón. Eso te dará la fortaleza, la paz y aun el gozo para continuar. La ley del regocijo es la certeza de que aunque el panorama externo luce como un caos, por dentro tienes la fortaleza para confiar que Dios tiene todo bajo control.

 

Levantarte de la caída y seguir adelante en la batalla es una actitud de fe, más allá de las condiciones externas, la victoria primero estará dentro de ti.

 

Filipenses 4.16-17.

“Por tanto, no nos desanimamos. Al contrario, aunque por fuera nos vamos desgastando, por dentro nos vamos renovando día tras día.

Pues los sufrimientos ligeros y efímeros que ahora padecemos producen una gloria eterna que vale muchísimo más que todo sufrimiento”.

Carlos Navas - Movimiento AVIVADORES

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